Salto Cristal en Paraguay: cómo fue nuestra visita, precios y actividades
A solo 120 kilómetros de Asunción se encuentra el Salto Cristal, una impresionante cascada rodeada de selva y rocas. En este artículo contamos cómo es el camino para llegar, cuánto cuesta la entrada, qué actividades de aventura se pueden realizar y nuestra experiencia alojándonos en el lugar. Una escapada diferente para descubrir la naturaleza de Paraguay.
NUESTRA EXPERIENCIA


Habíamos escuchado hablar del Salto Cristal, pero no imaginábamos que el camino para llegar sería tan particular. A unos 120 kilómetros de Asunción, este salto de agua se encuentra escondido entre la vegetación, en un entorno natural que combina rocas, selva y una cascada de aproximadamente 45 metros de caída. Para conocerlo nos reunimos con un grupo de amigos llegados de distintos rincones del mundo. La idea era pasar el fin de semana entre naturaleza, aventura y alguna que otra sorpresa. Y la verdad es que el lugar no nos dejó indiferentes.
El camino desde Asunción
Desde Asunción tardamos alrededor de tres horas en llegar, tomando como referencia la Petrobras que está frente a la galería. Los últimos 15 kilómetros son de tierra y, aunque la distancia no parece demasiado larga, ese tramo nos llevó entre 40 minutos y una hora. El camino atraviesa una zona de montaña y selva, así que el trayecto se hace más lento de lo que uno podría esperar. Una vez allí, nos preparamos con protector solar y repelente, porque el sol estaba fuerte y los mosquitos también se hicieron notar. Al principio pensábamos que el recorrido hasta la cascada sería bastante más largo. Imaginábamos que tendríamos que caminar cerca de una hora, pero descubrimos que en unos 20 minutos podíamos estar llegando a la zona del salto. El trayecto indicado es de unos 400 metros, aunque la dificultad no está tanto en la distancia como en el tipo de terreno.
Un sendero corto, pero resbaladizo
El inicio del camino se siente bastante sencillo. Hay rocas, algo de humedad y algunos sectores donde se puede resbalar, pero al principio todo parece un paseo tranquilo. Lo que todavía no sabíamos era que más adelante el sendero se volvería un poco más salvaje. Las rocas están húmedas y algunas se mueven. En determinados momentos hay que avanzar con cuidado, agarrándose donde se puede y buscando bien dónde apoyar los pies. No es un camino completamente armado, y precisamente eso le da un atractivo especial. El entorno se mantiene bastante virgen, aunque el acceso está preparado para que los visitantes puedan llegar. La emoción empieza a crecer cuando se comienza a escuchar el agua.
Poco a poco, el sonido de la cascada se vuelve más fuerte y uno entiende que el esfuerzo del camino está a punto de tener su recompensa. Eso sí, recomendamos ir con calzado adecuado. Nosotros llevábamos unas sandalias abiertas y, entre las rocas y el agua, no fueron la opción más cómoda. También nos parecieron fundamentales el repelente para mosquitos, el protector solar y un gorro. El recorrido dura aproximadamente entre 10 y 15 minutos, pero conviene tomárselo con calma porque hay zonas bastante resbaladizas.
La cascada y las actividades de aventura
El Salto Cristal es presentado como una de las siete maravillas del Paraguay. Nosotros no conocemos todavía las otras seis, así que tendremos que ir descubriéndolas poco a poco. En el parque se pueden realizar distintas actividades, como tirolesa, rappel y el cruce de un puente. La entrada al parque natural privado costaba 30.000 guaraníes. Si se quería entrar en las zonas de aguas más profundas del salto, había que pagar un extra de 10.000 guaraníes. En cuanto a las actividades, la tirolesa costaba 50.000 guaraníes y el rappel tenía el mismo precio. También había otra actividad relacionada con el puente, igualmente de 50.000 guaraníes. El paquete de tres actividades costaba 100.000 guaraníes. Nosotros decidimos probar la tirolesa. Agustina reconoce que al principio tuvo bastante miedo y llegó a pensar que no se atrevería a hacerlo. Sin embargo, finalmente se animó y terminó disfrutándolo mucho.
Después de hacerlo, los dos coincidimos en que había estado genial. Más tarde también nos tocó subir por las rocas para llegar a la zona de la tirolesa. Ahí sí sentimos el esfuerzo. La subida no es un camino perfectamente acondicionado: hay que ir avanzando entre las rocas, agarrándose donde uno puede. Comparado con eso, la actividad en sí terminó pareciendo casi un juego de niños.
Cabañas, comidas y camping
Nosotros nos alojamos en las cabañas del lugar y pedimos la cena con antelación. El servicio de cena estaba disponible hasta las nueve de la noche y ofrecía un menú de uno o dos platos, además de bebidas como agua, vino y cerveza. El desayuno se servía por la mañana hasta las nueve. Nuestra idea era desayunar allí y hablar con las personas que realizan el rappel, para ver si también podíamos probar esa actividad. Otra opción es acampar antes de llegar al salto. Vimos varias tiendas de campaña y el lugar cuenta con baños y duchas, por lo que se puede pasar la noche de esa manera. No está permitido hacer fuego, aunque sí se pueden preparar asados. Desde la zona de acampada, según nos contaron, se tardan unos diez minutos en llegar al salto. Eso permite disfrutar del entorno con más tranquilidad y organizar la visita sin tener que hacer todo el recorrido desde Asunción en el mismo día.
¿Vale la pena visitar el Salto Cristal?
Después de regresar, nuestra impresión fue muy positiva. El Salto Cristal nos pareció un lugar muy recomendable y con un entorno natural impresionante. El acceso puede resultar un poco complicado, sobre todo porque algunas rocas están flojas y el terreno resbala, pero el sendero es corto y, una vez que se llega a la cascada, sentimos que el esfuerzo había valido la pena. Nosotros incluso habíamos pensado llevar a Bruna, pero finalmente nos alegramos de no haberlo hecho. Por el tipo de camino, el agua, las piedras y los insectos, creemos que no habría sido lo más cómodo para ella. En resumen, es una visita para quienes disfrutan de caminar por entornos naturales y no tienen problema en enfrentarse a un recorrido breve, pero algo desafiante. Con buen calzado, repelente, protector solar y ganas de aventura, el Salto Cristal nos dejó una experiencia muy especial de este Paraguay que seguimos descubriendo.
TÍTULO ORIGINAL DEL VÍDEO: No creíamos que esto existiera en PARAGUAY Salto Cristal