La otra cara de nuestra decisión de vivir en Paraguay

Después de más de 40 años en España, Rubén decidió dejar atrás una vida estable para buscar una experiencia diferente en Paraguay. Una reflexión personal sobre atreverse a salir de la rutina, conocer otras realidades y elegir dónde y cómo vivir.

NUESTRA EXPERIENCIA

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Rubén contando su experiencia
Rubén contando su experiencia

DICIEMBRE 2025 📆

Después del vídeo anterior recibimos una gran cantidad de comentarios y reacciones. Muchos fueron normales, algunos críticos y otros muy amables, pero también aparecieron mensajes bastante agresivos. Hubo personas que llegaron a desearnos cosas malas e incluso enfermedades. Lo que más nos sorprendió fue que muchos de esos comentarios venían de españoles. Nos costó entender cómo una decisión personal, como marcharse a vivir a otro país, podía generar tanto odio. Gente de otros lugares nos escribía deseándonos suerte, mientras que algunos españoles reaccionaban de una forma que nos dolió especialmente. Por eso quisimos compartir también la mirada de Rubén. Él vivió toda su vida en España y tomó la decisión de salir después de más de cuatro décadas allí.

Una vida estable, pero con sensación de estancamiento

Rubén vivió más de 40 años en España y pasó más de 25 trabajando en la misma empresa. Tenía un empleo fijo, una vida estable y, en principio, una jubilación más o menos asegurada. Desde fuera, podía parecer que todo estaba en orden. Era el tipo de vida que normalmente se considera correcta: un trabajo seguro, una rutina conocida y cierta tranquilidad económica. Durante años escuchó el mismo mensaje: no dejes tu empleo, porque fuera no hay nada mejor y en España se vive bien. Ese discurso se repite tanto que muchas personas terminan aceptándolo sin haber probado otra cosa. Sin haber vivido en otro país, es difícil saber cómo son realmente otras opciones o si existen oportunidades diferentes.

Rubén no quería quedarse únicamente con lo que había escuchado durante toda su vida. Necesitaba comprobarlo por sí mismo. Quería conocer otro país, experimentar otro estilo de vida y descubrir si las cosas podían ser distintas, mejores o peores, pero basándose en su propia experiencia y no solamente en las opiniones de los demás.

Emprender en España no era una opción para él

Durante sus años en España, Rubén vio muy de cerca las dificultades que encontraban muchas personas que intentaban emprender. Hablamos de costes elevados, impuestos y una burocracia que, según lo que observó, podía generar mucho estrés. Vio a varias personas intentarlo y comprobó la presión que suponía sacar adelante un proyecto propio. Él no se veía emprendiendo en esas condiciones. No era una decisión tomada desde la comodidad, sino también desde el reconocimiento de que ese camino no encajaba con lo que quería hacer.

Con el tiempo, se fueron acumulando varias sensaciones: el dinero, el trabajo, la impresión de no avanzar y una cierta repetición en la vida diaria. Lo que al principio era solamente una idea terminó convirtiéndose en una decisión concreta. A veces piensa que podría haberlo hecho antes. Le habría gustado atreverse y no pasar tantos años acomodado en un trabajo que no le gustaba y en una vida demasiado repetitiva. Aun así, también entiende que todo aquello forma parte de su aprendizaje.

El miedo a cambiar de vida

Una de las cosas que más ha observado en sus antiguos compañeros y amigos es el miedo a cambiar la rutina. Viajar o marcharse a vivir a otro país puede parecer una decisión demasiado arriesgada, especialmente cuando ya se tiene un trabajo estable y una vida organizada. El problema, al menos para Rubén, aparece cuando uno se acomoda en una situación con la que no está de acuerdo. La estabilidad puede ser positiva, pero no siempre significa que una persona se sienta satisfecha con su trabajo o con la vida que lleva. Cuando comentábamos que nos íbamos a Paraguay, la reacción de muchas personas era prácticamente la misma: allí no había nada o era un país del llamado “tercer mundo”.

Lo curioso es que el 100% de quienes afirmaban eso nunca habían estado allí. Nosotros preferimos venir y comprobarlo personalmente. No queríamos decidir basándonos únicamente en ideas preconcebidas. Queríamos ver cómo era el país, si nos gustaba y si podíamos encontrar aquí una forma de vida que encajara con nosotros.

Una decisión personal y también política

Rubén también reconoce que con el tiempo dejó de sentirse representado políticamente en España. La ocupación de viviendas le parece un problema grave. También considera que la inmigración ilegal está mal gestionada y que hay decisiones políticas con las que ya no se siente identificado. Son opiniones personales que forman parte de los motivos por los que empezó a mirar su país de otra manera.

Para él, los impuestos tienen un peso importante. Considera que en España son demasiado altos, en algunos casos abusivos, y que los servicios públicos funcionan cada vez peor. También le molesta que aparezcan nuevos impuestos que considera innecesarios o sin sentido, pero que, en cualquier caso, no se pueden rechazar. Su deseo es pagar menos impuestos y no contribuir a mantener gobiernos que, desde su punto de vista, son ineficientes y no consiguen mejorar el país. Incluso tiene la sensación de que, en algunos aspectos, se vivía mejor hace 40 años, aunque hoy existan más medios y se hagan más cosas.

Volver a España sigue siendo una posibilidad

Marcharse a Paraguay no significa que Rubén haya cerrado para siempre la puerta de España. Cuando alguien le pregunta si piensa volver, su respuesta es clara: volverá si le apetece. Ahora estamos en Paraguay, pero no sabemos qué puede ocurrir más adelante. Quizás sigamos aquí o quizá el destino nos lleve a otro lugar. La decisión de salir de España no tiene por qué convertirse en una obligación permanente. Para nosotros, lo importante era dejar de imaginar cómo sería vivir fuera y comprobarlo. Puede que nuestra experiencia no sea igual a la de otras personas, y también podemos equivocarnos en algunas valoraciones. Pero necesitábamos tomar la decisión por nosotros mismos, sin quedarnos únicamente con lo que otros nos habían contado.

Al final, esta ha sido la otra cara de nuestra salida de España: una mezcla de estabilidad y cansancio, de dudas, de desacuerdos y de ganas de conocer una realidad diferente. No pretendemos que todo el mundo piense igual ni que nuestra decisión sea válida para todos. Simplemente fue la que nosotros decidimos tomar.

Vídeo original:" La otra cara de nuestra salida de España