Costanera de Encarnación: paseos, playas y vida al aire libre en Paraguay
En nuestra primera visita a Encarnación descubrimos una costanera amplia, limpia y llena de vida. Paseamos junto al río con Bruna y conocimos sus playas, jardines y espacios al aire libre. Aquí compartimos nuestras primeras impresiones sobre uno de los lugares más atractivos de la ciudad.
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Esta fue nuestra primera vez en Encarnación y también nuestro primer paseo por su costanera.
Llevamos unos días en Encarnación y la ciudad nos está encantando. Una de las cosas que más estamos disfrutando es salir a pasear por la costanera con Bruna, especialmente por la mañana, cuando todo está más tranquilo y la ciudad comienza a despertarse. Aunque estamos junto a un río y no al mar, el entorno nos recuerda mucho a la vida que teníamos en España. La costanera es amplia, cómoda y agradable para caminar, hacer deporte o simplemente sentarse un rato. También transmite una sensación de paz distinta a la que encontramos dentro de la ciudad.
Una costanera amplia y bien cuidada
Lo primero que nos llamó la atención fue lo preparada que está la zona. Hay cajeros automáticos, lugares donde alquilar sillas y reposeras, jardines muy cuidados y espacios amplios para pasear. Para nosotros, que solemos salir con Bruna, resulta especialmente cómodo porque tiene mucho verde y bastante espacio. A ella le encanta caminar por allí y explorar los alrededores. Se nota que es un lugar pensado para que la gente pueda pasar tiempo al aire libre, tanto durante el día como por la tarde. También vimos varios puntos de emergencia. En caso de necesitar ayuda, se puede apretar un botón para llamar al 911. Además, nos encontramos con policías en distintos lugares de la costanera, algo que nos transmitió una sensación de seguridad importante. La zona tiene mucha vida y, por lo que estamos viendo, parece ser un espacio muy utilizado por las familias.
Por las tardes, los niños están por todos lados, jugando y disfrutando del lugar. Es una imagen que nos llamó la atención, sobre todo porque venimos de estar más acostumbrados a ver a muchos niños detrás de una pantalla o de un teléfono.
Bruna también tiene que adaptarse
Para nosotros, uno de los pocos inconvenientes es que los perros no pueden entrar en la playa. En España nos gustaba mucho sacar a Bruna a pasear por la orilla y acercarnos con ella al mar, así que aquí tenemos que adaptarnos a las normas del país y del lugar. Aun así, la costanera ofrece suficiente espacio para caminar con ella y disfrutar de un paseo agradable. Bruna puede recorrer zonas amplias y verdes, aunque no pueda acompañarnos directamente a la playa. Al final, cada sitio tiene sus reglas y nosotros también vamos aprendiendo a manejarnos según las costumbres y las normas de cada país.
Una ciudad con mucha actividad durante todo el año
El clima de Encarnación también parece favorecer este tipo de vida al aire libre. Como las temperaturas son bastante templadas durante todo el año, imaginamos que la costanera debe tener una actividad muy intensa en diferentes épocas. Nuestra intención es pasar el fin de año aquí, algo que nos hace especial ilusión porque hace muchos años que no vivimos una celebración de este tipo con calor. Rubén nunca ha pasado un fin de año así y yo llevaba más de quince años sin hacerlo. La idea de celebrarlo con unos treinta grados nos resulta completamente diferente a lo que estábamos acostumbrados. La costanera parece un punto de encuentro muy importante para la ciudad. No es solamente un lugar para pasear, sino también para reunirse, hacer deporte, descansar y pasar la tarde en familia.
Limpieza después de una noche con mucha gente
Otro detalle que nos sorprendió fue la limpieza. Visitamos la costanera un domingo por la mañana, alrededor de las siete y media u ocho, y la ciudad todavía se estaba levantando. La noche anterior, que era sábado, la zona había estado llena de gente. Sin embargo, a primera hora del domingo se encontraba muy limpia. Nos llamó mucho la atención porque, en el pueblo donde vivíamos antes, no siempre ocurría lo mismo. A veces, por distintos motivos, como la falta de agua o cualquier otra circunstancia, un domingo por la mañana todavía era posible encontrar bastante suciedad de la noche anterior.
Aquí vimos una situación muy diferente. La costanera estaba cuidada e impecable, algo que valoramos especialmente al tratarse de un espacio tan concurrido. Tenemos la impresión de que en Encarnación se está dando mucha importancia al turismo y creemos que lo están haciendo muy bien. Al venir de Europa, no sentimos que este lugar tenga nada que envidiar a otros espacios costeros que conocíamos. Salvando la diferencia entre el mar y el río, la sensación de estar caminando junto al agua, en un entorno cuidado y con mucha vida, nos resulta muy familiar.
Mirando qué más ofrece Encarnación
Durante el paseo también vimos algunas actividades y elementos que se alquilan mucho en la zona, especialmente para los niños por la tarde. La costanera parece tener propuestas para diferentes edades y momentos del día. Como queríamos conocer un poco más sobre los planes y las actividades disponibles, nos acercamos a la web de turismo de Encarnación para investigar.
Nos interesa saber qué opciones ofrece la ciudad y qué se puede hacer durante nuestra estancia, especialmente de cara a pasar aquí el fin de año. Por ahora, nuestra impresión de Encarnación está siendo muy positiva. Nos gusta la amplitud de la costanera, los jardines, la limpieza y la posibilidad de salir a caminar tranquilamente con Bruna. El hecho de que los perros no puedan entrar en la playa es una pequeña desventaja para nosotros, pero no impide disfrutar de todo lo que ofrece este espacio junto al río.